La ciencia en la lucha contra el dopaje

La ciencia en la lucha contra el dopaje

La detección del consumo de sustancias y métodos prohibidos ha sido un desafío para la comunidad científica desde los primeros controles antidopaje en los años 60. El proceso de análisis ha ido mejorando con la evolución de las técnicas, dando respuesta al aumento de los requerimientos de sensibilidad y selectividad.

Los principales objetivos en el control de dopaje en la actualidad son la reducción en los tiempos de análisis, la discriminación entre muestras negativas y sospechosas, falsos negativos o falsos positivos, la diferenciación entre sustancias exógenas y endógenas y el análisis de péptidos y proteínas.

Debido a que la mayoría de las sustancias utilizadas como dopantes tienen su origen en productos farmacéuticos, el desarrollo de la ciencia médica produce nuevas sustancias, medicamentos y métodos que pueden ser utilizados para doparse. Por ello, uno de los mayores retos para las autoridades antidopaje es la anticipación a las futuras tendencias con el reconocimiento del potencial dopante de los nuevos productos durante su fase de desarrollo para que, de esta manera, sean detectados por los laboratorios acreditados antes de llegar al mercado. En esta labor es fundamental la colaboración con la industria farmacéutica y biotecnológica, así como con las agencias de control de medicamentos.

El pasaporte biológico es la recopilación de los parámetros fisiológicos de un deportista, mediante varios análisis de sangre y orina a lo largo de un periodo de tiempo (normalmente, 5 ó 6 analíticas). A estos datos se les aplica un modelo matemático con el que se determina cuál es el perfil biológico del deportista, y se establece un intervalo de valores entre los que deberían moverse los siguientes análisis. Cada persona posee unos niveles naturales de anabolizantes y hematocrito que se mantienen dentro de unos márgenes constantes durante toda su vida. De este modo, el pasaporte biológico permite detectar el dopaje por variaciones notables en los niveles máximos permisibles de sus parámetros fisiológicos, en lugar de realizar un test para identificar una sustancia prohibida.